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01
Diagnóstico del equipo
Antes de tocar plantillas, revisamos cómo se reúne el grupo hoy: quién convoca, quién decide, qué se anota y qué se olvida. De ahí sale un punto de partida concreto y no una lista genérica de buenas intenciones.
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02
Elección del método
Según el caso, se propone una secuencia: taller de ideación, sesión de seguimiento o cierre de ciclo. Cada formato trae su plantilla de agenda, los roles de facilitación y documentación, y los tiempos por bloque.
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03
Práctica en la sala de talleres
El equipo aplica el método en una sesión guiada, con simulaciones y ejercicios colaborativos. Ahí se ven los cuellos de botella reales: tareas que esperan a la misma persona, acuerdos que nadie registra, tiempos que se estiran.
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04
Ajuste de responsabilidades
Con lo observado, se redistribuyen tareas y se define quién documenta qué. El tablero de actividades queda con columnas de estado y responsable, para que el reparto no dependa de la memoria de una sola persona.
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05
Registro y revisión
Las decisiones se anotan en un formato breve: acuerdo, responsable, fecha de revisión y enlace al material. Ese registro entra al archivo metodológico y se consulta en la siguiente sesión, no se archiva para siempre.